Modernización de aplicaciones: por qué las aplicaciones empresariales necesitan ser más que buenas

Fecha: Lun, 18/01/2016 - 13:39 Fuente: Por Eric Stine, Vicepresidente Senior del Portfolio Global de Ciber

El avance de las tecnologías disruptivas cambia la forma de hacer negocios en una gran variedad de industrias, dando lugar a que las aplicaciones comerciales no siempre ofrezcan a las empresas la velocidad y flexibilidad que el ritmo del mercado necesita. Las aplicaciones deben preservar la identidad de la compañía, al tiempo que aprovechar nuevas tecnologías y plataformas  para ganar flexibilidad, capacidad de respuesta y una mejor experiencia de usuario

Modernización de aplicaciones: por qué las aplicaciones empresariales necesitan ser más que buenas

Eric Stine, Vicepresidente Senior del Portfolio Global de Ciber

Imagen cortesía de Ciber

Se ve a diario: las empresas están desesperadas por el modelo tecnológico y la estructura de coste que ha estado vigente en los últimos 25 años.  Sin embargo, siguen malgastando su tiempo y su dinero en hacer las mismas cosas que han hecho siempre. En ocasiones puede ser simplemente frustrante, pero en otras genera un tremendo riesgo empresarial.
En los últimos años hemos visto como el mundo de los negocios ha vivido un gran impacto por la intromisión de tecnologías disruptivas, del mismo modo que hemos visto como el negocio de la tecnología ha sido disruptivo en sí mismo. Por ejemplo, los servicios de computación en la nube están cambiando la forma en la que las empresas realizan sus compras y ventas y ofrecen apoyo a los sistemas empresariales. La habilidad para innovar es ahora más accesible, y la manera en la que los usuarios experimentan con la tecnología ha dado lugar a mayores expectativas.
Lo más sorprendente es cómo la revolución en las tecnologías de consumo ha impactado en las empresas. Hace 20 años trabajábamos con tecnologías que eran completamente desconocidas y que no podíamos permitirnos para el hogar. Algo tan común como un email, estaba exclusivamente confinado a nuestro lugar de trabajo. Tener múltiples dispositivos – ordenador portátil, tablet, smartphone – era prácticamente impensable. Sin embargo, el constante uso de todas estas tecnologías y sistemas en el trabajo generó una necesidad en el usuario que llevó a las tecnologías de consumo a ponerse al día con las tecnologías empresariales.
Ahora ocurre todo lo contrario. Las tecnologías de consumo son económicas, fáciles de usar, y forman absolutamente parte de nuestra vida diaria, de modo que la mayoría de los usuarios esperan tener la misma experiencia en el trabajo que la que tienen en su vida personal.
Estos avances repercuten en el ámbito laboral. Se espera que las aplicaciones sean más fáciles de instalar, configurar y usar; esta funcionalidad cumplirá las expectativas de los usuarios casi a demanda, con actualizaciones solicitadas por los consumidores; por lo que los usuarios tendrán acceso a las aplicaciones en cualquier momento, en cualquier lugar y a través de cualquier dispositivo, pudiendo vivir la experiencia de una funcionalidad completa en todo momento.
La experiencia del consumidor ha transformado lo que se espera de la tecnología y la forma en que se consume. Las expectativas de los usuarios y la disrupción del mercado han cambiado lo que necesitan para competir: inmediatez, innovación, individualidad. Las empresas se encuentran en estos momentos en una posición en la que lo que era bueno, ya no es tan bueno. Es el momento de estar alerta.
En los últimos diez años hemos vivido una crisis económica mundial que todavía está afectando a la economía del planeta, un cambio en las fuerzas de trabajo con respecto a los lugares en los que crece el empleo, y un transformador cambio tecnológico. Si algo hemos aprendido en la última década es que las empresas que resultan victoriosas son aquellas que responden con rapidez, exactitud y soluciones diferenciadoras, aquellas que conocen las necesidades de su mercado, sus clientes y sus competidores.
Si queremos trabajar con aplicaciones que ofrezcan esta diferenciación, el problema deriva de sistemas rígidos “heredados”, que no se pueden modificar para que actúen de la manera en la que deberían o de la manera que el mercado establece como necesaria para nuestro negocio. En este caso, nos estamos quedando atrás. Puede que las aplicaciones comerciales sean capaces de ofrecer la experiencia de usuario y el modelo operacional deseado, pero a costa de invertir mucho tiempo y dinero en customizarlas. Por ello, nos encontramos con dificultades a la hora de competir, o bien porque las empresas no son capaces de innovar o reaccionar a tiempo, o bien porque actúan del mismo modo que el resto de las empresas.
Pero hay una alternativa: un camino que permite mantener una ventaja competitiva y que libera de los límites de las soluciones de última generación. Modernizar el portfolio de aplicaciones permite tenerlas listas para alojarlas en la nube, una solución adecuada a las necesidades de la economía digital.  Las herramientas que reestructuran soluciones para las tecnologías de hoy en día permiten cumplir las expectativas de los consumidores, mantener una identidad diferenciadora y obtener una ventaja competitiva en los beneficios financieros y operacionales de este tipo de soluciones.
Ya no podemos aceptar que las empresas estén coartadas por las limitaciones de su tecnología. Parece que ha llegado el momento del cambio.

 

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