Barreras para la implantación de TIC en salud

Fecha: Mié, 05/08/2015 - 11:21 Fuente: Por Miguel Ángel Máñez, Economista. Gestor sanitario. Bloguero. Participante en el grupo de trabajo del informe conTIC

La salud y las TIC van de la mano, y cada día esa relación se hace más estrecha si cabe. Comunicación entre el profesional sanitario y los pacientes, monitorización de constantes, tracking de actividades cotidianas como ejercicio físico o dieta mediante apps o wearables, información de salud en la web o comunidades virtuales de pacientes son sólo algunos ejemplos de todo lo que se puede hacer en un entorno como el actual

Barreras para la implantación de TIC en salud

Reunión del grupo de trabajo del informe conTIC

Imagen cortesía del Grupo Menarini

 

Imagen cortesía

Además, los últimos datos de la encuesta de uso de TIC del Instituto Nacional de Estadística muestran un incremento constante en el número de personas que utilizan internet, apps y redes sociales alcanzando porcentajes por encima del 50% en todas las franjas de edad (salvo la correspondiente a mayores de 65 años).
De hecho, la capacidad de obtener información a través de internet y el aprendizaje sobre autocuidados a través de webs y de las comunidades virtuales, está creando un nuevo modelo de paciente, que se ha denominado “paciente emergente”. Tal y como señala el reciente informe conTIC del laboratorio farmacéutico Menarini, “Este nuevo tipo de paciente tiene, por regla general, mayor nivel de formación y educativo, además de un acceso fácil y rápido a la información que circula a su alrededor gracias a las TIC, una información que, además, le llega a través de diferentes canales, fuentes y redes, en cualquier momento del día y en cualquier lugar en el que se encuentre”.

Sin embargo, no es oro todo lo que parece. Tenemos las herramientas y también las personas (tanto profesionales como pacientes), sin embargo en nuestro sistema sanitario hay problemas y barreras para la implantación de las TIC. Incluso sabiendo que se trata de herramientas efectivas con resultados positivos para el paciente. Estas barreras, muy relacionadas con la conocida “brecha digital” han sido clasificadas en seis grandes bloques en el informe conTIC:

1) Barreras humanas. Las más habituales son la resistencia al cambio, la falta de formación y la falta de predisposición y actitud de los profesionales.
2) Barreras de liderazgo. Principalmente por la falta de planificación (no hay proyectos ni estrategias a largo plazo), la insuficiente investigación que impide valorar adecuadamente su coste-efectividad.
3) Barreras de seguridad. Desconfianza en estos nuevos canales y, por supuesto, los problemas derivados de la confidencialidad y privacidad de los datos de salud.
4) Barreras tecnológicas. Falta de interoperabilidad entre sistemas, problemas de usabilidad principalmente en apps y en aplicaciones para el paciente, falta de formación en el paciente.
5) Barreras económicas. Se trata de proyectos asociados a una inversión elevada que no han sido acometidos con carácter general.
6) Barreras políticas. Falta de voluntad, restricciones legales y problemas derivados del cortoplacismo de los políticos y gestores.

La mayoría de estas barreras se solucionan gracias al avance del uso de las TIC y a la evolución de estas herramientas, principalmente en aspectos como su usabilidad, seguridad y confidencialidad e interoperabilidad. Pero hay otras que requieren de un esfuerzo político y de las organizaciones sanitarias: más investigación, estrategias a largo plazo, incorporar estos nuevos canales de comunicación en los actuales procesos asistenciales y más apoyo a los proyectos locales que se llevan a cabo en muchos hospitales y centros de salud. Tener a nuestro alrededor este tipo de herramientas que usamos a diario para comunicarnos con amigos o familiares, nos demuestra que los sistemas sanitarios están llegando tarde a la hora de incorporar estas innovaciones que ya no son tan novedosas.
Quizás estamos generando muchas expectativas en el uso de las TIC, y más en estos años en los que la burbuja 2.0 forma parte del día a día, pero con pequeños cambios y con proyectos sencillos y potentes, se pueden obtener resultados muy importantes. El siguiente paso debería centrarse en la investigación y análisis de los resultados y en la definición de una estrategia clara para la puesta en marcha de proyectos TIC en sanidad. ¿Empezamos?

La definición de “paciente emergente” y la estructura de las barreras de implantación ha sido extraída del informe conTIC (“La contribución de las TIC en la optimización del sistema de salud y la atención al paciente emergente”).

 

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