Luis Sánchez-Merlo recorre los 30 años de compromiso innovador de SES

Fecha: Mar, 29/04/2014 - 19:13

La conferencia del presidente de SES Astra Ibérica ha abierto la jornada “Luxemburgo, hub del negocio digital y tecnológico: Cómo Luxemburgo se convirtió en líder mundial de las TIC”

Luis Sánchez-Merlo recorre los 30 años de compromiso innovador de SES

Luis Sánchez-Merlo, presidente de SES Astra Ibérica, en la jornada

Imagen cortesía de SES

Luis Sánchez-Merlo, presidente de SES Astra Ibérica ha pronunciado en la mañana de hoy la conferencia “SES: la innovación como cultura”, en la que ha repasado 30 años de historia de la compañía, focalizando su exposición en los diferentes hitos tecnológicos, muchos de ellos retos sin precedentes en la industria del satélite, que han marcado el desarrollo de una empresa que hoy es un referente tecnológico global.
Su intervención ha estado enmarcada en la jornada “Luxemburgo, hub del negocio digital y tecnológico: Cómo Luxemburgo se convirtió en líder mundial de las TIC”, organizada por la Cámara de Comercio de Madrid y el Foro Económico Hispano Luxemburgués, del que Sánchez-Merlo es vicepresidente.

Un poco de Historia
SES, que hoy dispone de una flota de 56 satélites, está presente en más de 291 millones de hogares en todo el mundo y difunde 4.400 canales en definición estándar y 1.800 en Alta Definición, tuvo que enfrentarse en los primeros tiempos a la desconfianza de los que consideraban demasiado osado que Luxemburgo, uno de los países más pequeños del mundo, estuviera dispuesto a posicionarse como líder en la explotación comercial de los servicios espaciales.
Cuando SES comenzó oficialmente su actividad, en 1985, “no contaba ni con financiación, ni con frecuencias, ni con un entorno regulatorio propicio, ni con clientes. Por no tener, no teníamos ni satélites”, ha apuntado Sánchez-Merlo. “En aquellos tiempos, las restricciones a las que se enfrentó la compañía para poder arrancar tuvieron que ver más con consideraciones políticas que técnicas”, ha añadido. Y es que, frente a la vocación pan-europea de SES, muchos países se oponían a que sus ciudadanos recibieran, fuera del control oficial, canales de televisión y emisoras de radio del exterior.
Así las cosas, fue Pierre Werner quien decide encargar a expertos norteamericanos el diseño de un satélite de mediana potencia, pero que proporcionara huellas de cobertura de todo el continente europeo y un mayor número de transpondedores. Más capacidad y más rentabilidad. El aliado perfecto para que la señal del satélite pudiera llegar directamente a los hogares, que podrían utilizar antenas más pequeñas. “Se estaba gestando, en definitiva, el modelo de satélite comercial que posteriormente han utilizado el resto de operadores”. El proyecto de SES recibe el impulso definitivo tras la victoria en las elecciones al gobierno luxemburgués de Jacques Santer, en 1984, que reunió a un grupo público-privado lo bastante fuerte como para derrocar a unos opositores que se aferraban aún a supuestos impedimentos legales y políticos para que SES viera la luz, algo que ocurría oficialmente el 1 de marzo de 1985.

Primeras actividades
En mayo de 1987, SES fue registrada como la primera compañía privada de satélites en el International Frequency Registration  Board (IFRB), lo que la reconocía oficialmente como un operador de satélites, y el 10 de diciembre de 1988 SES lanzaba su primer satélite: el ASTRA 1A. En 1989, y tras decidir centrarse en las peculiaridades y necesidades de los grandes mercados europeos, SES reserva cuatro transpondedores del ASTRA 1A para los clientes de Alemania en un momento histórico (se acaba de producir la caída del Muro de Berlín). “El rumbó que tomó la compañía fue el oportuno, incrementándose el número de clientes durante los siguientes dos años, hasta el punto que los canales públicos tuvieron que seguir el camino iniciado antes por los privados. Aquel impulso fue fundamental para que el 1991 lanzáramos un segundo satélite, el ASTRA 1B, dando paso a una innovación que aún hoy es imprescindible para entender el éxito de la compañía: la coubicación (varios satélites ‘conviven’ en una misma posición orbital)”.
El lanzamiento de los satélites ASTRA 1C (1993) y ASTRA 1D (1994) sirvieron para proporcionar capacidad adicional al creciente número de canales analógicos en la posición orbital 19.2º Este (entre ellos España con Canal Satélite Digital analógico en 1993); mientras que el lanzamiento del ASTRA 1E en noviembre de 1995 significaba la llegada de la televisión digital para el público europeo. “Cumplíamos así, ha apuntado Sánchez-Merlo, con uno de los objetivos iniciales de SES: extender sus servicios a nuevos mercados lingüísticos. La buena acogida que empezamos a tener en Francia, España o Polonia, junto a la demanda de servicios en el mercado británico, nos llevó a ‘inaugurar’ una nueva posición orbital en Europa, la 28.2º Este. Pasábamos a competir frontalmente con Eutelsat”.

Diversificación
Junto a los consabidos avances promovidos por SES en la industria audiovisual (la compañía ha participado en los foros que han diseñado los estándares de la Alta Definición, el 3D y, de forma más reciente, Ultra Alta Definición o 4K), cabe destacar que fue pionera en facilitar servicios de internet unidireccionales por satélite (ASTRA-NET), que evolucionaron a los actuales bidireccionales (ASTRA2CONNECT); en proporcionar interacción de los servicios de TV con el usuario, como el llamado Blucom; así como otros servicios más novedosos ligados a un nuevo hogar, destinados a distribuir vía Wi-Fi la señal del satélite a todos los dispositivos móviles conocido como SAT-IP.
“Quizá el culmen de nuestra cultura innovadora sea el proyecto O3b (Other Three Billion), del que SES es socio tecnológico y principal inversor, encaminado a llevar Internet vía satélite a todos los países que, ubicados en la franja del Ecuador, no disponen de acceso a la Sociedad de la Información. Algo vital para potenciar el desarrollo”. Ya están en órbita cuatro satélites, el próximo mes de junio se lanzarán otros cuatro y posteriormente se alcanzará una constelación de mínimo 12 unidades que, girando de formar permanente alrededor de la Tierra a una distancia mucho más próxima a la habitual (8.000 km), proporcionaran la señal para que una serie de telepuertos estratégicamente ubicados, y posteriormente las compañías locales, faciliten el acceso a la red a sus ciudadanos.
“En los próximos años nos enfrentaremos a nuevos retos, vinculados con una sociedad empapada de tecnología, global y conectada, con necesidades que intuimos pero cuya predicción implica la consiguiente asunción de riesgos. Y en ese punto nos encontramos hoy, con el mismo ánimo y el mismo ímpetu que hace 30 años”, ha concluido Luis Sánchez-Merlo.

 

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