Wearables: la próxima frontera de la movilidad

Fecha: Mar, 14/07/2015 - 11:12 Fuente: Por Sean Ginevan, director senior de Estrategia de MobileIron

Desde que surgiera, no hará más que algunos años, como un excéntrico nicho centrado en el consumidor, la tecnología «wearable» ha logrado acaparar muchos titulares. El reciente lanzamiento del Apple Watch tuvo una espectacular acogida por parte de los medios de comunicación (por no hablar del casi el millón de pedidos previos al lanzamiento), lo que lleva a pensar que probablemente cada vez más empresas contemplen el lanzamiento de wearables en los próximos meses y años, si es que no están ya inmersas en ello
Wearables: la próxima frontera de la movilidad

Sean Ginevan, director senior de Estrategia de MobileIron

Imagen cortesía de MobileIron

En términos generales, los wearables son dispositivos capaces de almacenar, transmitir y/o mostrar contenido corporativo. Y sus nuevas versiones  (un buen ejemplo es el anuncio hecho por Apple de su nuevo WatchOS 2 en la WWDC la semana pasada) no hace más que ampliar sus aplicaciones  Por este motivo, es muy probable que un gran número de profesionales prevean utilizarlos en su entorno laboral. No obstante, al igual que con la revolución del trabajo móvil, la tecnología wearable podría presentar una serie de retos para los departamentos informáticos: desde la ampliación de la variedad de sistemas operativos hasta los requisitos de administración de los nuevos dispositivos.
Este general, es importante reflexionar sobre la forma en que los wearables afectarán al lugar de trabajo y cómo los departamentos informáticos harán frente a los retos que conlleva este cambio tecnológico.

Tecnología wearable en la oficina
Todo lo que se diga es poco sobre las implicaciones de la tecnología móvil en el lugar de trabajo. Además de su influencia en nuestra forma de trabajar, está dando forma a toda una generación de profesionales que apuestan por el trabajo móvil para llevar a cabo sus tareas diarias.
No es de extrañar que este grupo demográfico (profesionales con hijos de menos de 18 años y hombres de entre 18 y 34 años) sea más propenso que cualquier otro a liderar el cambio a «lo wereable». Un reciente estudio descubrió que el 42 % de este segmento de la población tiene pensado adquirir un dispositivo wearable con el fin de realizar tareas como leer correos electrónicos, visualizar documentos y mantenerse al día con los recordatorios. Si las empresas todavía no han visto a sus empleados llevando un Apple Watch o un Samsung Gear, lo harán pronto.
Las empresas que ya tienen instaurada una política de aplicaciones corporativa, deberían tomar nota. Las herramientas corporativas más usadas, como Evernote y Salesforce, están listas para lanzar una serie de aplicaciones corporativas específicas para Apple Watch y otros dispositivos wearables, por lo que será necesario que los  departamentos de informática desarrollen estrategias capaces de seguir el ritmo de aceptación de este tipo de dispositivos en el lugar de trabajo.

¿Bloquear o no bloquear?
Cuando las tecnologías propiedad del empleado comenzaron a estar presentes en el lugar de trabajo, la primera reacción de muchos departamentos de informática fue la de actuar con cautela y restringir o incluso bloquear su uso. Puede que fuera comprensible, pero, en última instancia, este enfoque resultó poco eficaz, ya que muchos empleados lograron evitar los bloqueos con herramientas como los planes de datos personales e incluso cuentas de correo. Cuando en un futuro la tecnología wearable entre en el lugar de trabajo,  las opciones de los departamentos informáticos de restringir su uso se verán todavía más reducidas.
Una solución podría ser poner en la lista negra la aplicación que sincroniza el smartwatch con el teléfono siempre que sea posible, aunque no todos los dispositivos de este tipo están basados en dicha aplicación. Otra opción podría ser desactivar la funcionalidad Bluetooth en el dispositivo, aunque quizá fuera peligroso para los trabajadores que utilicen tecnología wearable conectada por Bluetooth para controlar algunas enfermedades. Ambas técnicas acaban siendo insuficientes cuando nos paramos a pensar que muchos dispositivos wearables funcionan a través de una conexión de red independiente y no requieren sincronización para acceder a Internet.

Implicar al equipo de trabajo
En lugar de bloquear totalmente la tecnología, los departamentos de informática podrían conseguir mayores ventajas si se enfocaran en mantener una comunicación abierta y transparente con los empleados. Además, los departamentos de informática deberían trabajar más estrechamente con el área de Recursos Humanos para introducir políticas de uso aceptables y comunicar los riesgos de seguridad y limitaciones de datos de forma inclusiva y honesta. Probablemente, esto ayudaría a crear una cultura de confianza en torno a los dispositivos y a reducir las posibilidades de que los empleados busquen otras formas informáticas de evasión.
A fin de continuar siendo lo más abiertos e inclusivos posible, será importante que los departamentos de informática pregunten activamente opiniones sobre cómo se están utilizando los wearables en el lugar de trabajo. Esto contribuirá a establecer un diálogo bilateral que ofrecerá a los departamentos de informática una visión interna, con el fin de evaluar las ventajas de la productividad de los smartwatches y recopilar datos para incorporarlos en las iniciativas de asistencia técnica y otros programas de formación.
Es probable que en la mayoría de los casos no resulte práctico bloquear el uso de dispositivos wearables, de modo que la mejor opción para los departamentos de informática es posicionarse como asesor tecnológico de confianza para el mayor número posible de empleados. 

Esto es solo el principio
La tecnología wearable ha llegado como la frontera del concepto BYOD (uso de dispositivos personales en el trabajo), pero no será la última. Por ejemplo, el «Internet de las Cosas» está configurado para vincular nuestros dispositivos móviles a casi cualquier dispositivo que utilicemos en casa y en el lugar de trabajo. Esta es una tendencia en auge en el sector informático, que presenta algunos retos para los CIO, a medida que el número de vulnerabilidades de extremo a extremo sigue aumentando. Si somos capaces de abordar correctamente el uso de la tecnología wearable en la actualidad, ayudaremos a crear un marco desde el que adaptar el uso de tendencias como «el Internet de las Cosas» a futuro.

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